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jueves, 30 de septiembre de 2010

Eliminada la plaga

Como sólo os contamos las buenas noticias, podemos decir ya que una plaga de mosca blanca está controlada.
Hace un mes, empezaron a aparecer unas mosquitas minúsculas blancas en las tomateras. El bichito, que se escondía en los enveses de las hojas, se propagó a la hierbabuena y más tarde a todas las plantas. Las mosquitas fueron paulatinamente deteriorando las hojas de las tomateras (que afortunadamente ya habían dado sus frutos) hasta que sólo quedó una viva. La hierbabuena comenzó a resentirse arrugando sus hojas y secándosele otras.
Para ponerle freno, empecé con métodos poco drásticos y siempre respetuosos con el medio ambiente además, teniendo en cuenta que la mayoría de las plantas afectadas son aromáticas.
Por internet se dice que si se coloca un reclamo amarillo cerca, las moscas acuden a él. Probé con una botella de lejía y efectivamente, las moscas se iban hipnotizadas a su vivo color. Pero cuando se daban cuenta que el plástico no ofrece nada interesante, retornaban a las hojas. Más tarde, rebuscando, encontré opiniones (más fundamentadas) que opinaban que ese método sirve sólo como indicador de la plaga, para ver si la hay y en qué cantidad y, tras eso, tomar otras medidas. Ojo con lo que se lee en internet.
Segunda recomendación, engañosamente ecológica: pulverizar las hojas con agua jabonosa o con líquido fregaplatos. Para empezar una contradicción: ¿qué tiene de ecológico usar un producto químico no biodegradable? ¿que no pone "insecticida" en su etiqueta?.
Los bichitos se asustan cuando los rocías, sí pero en cuanto se evapora el líquido, vuelven a lo suyo. Fracaso estrepitoso. No le hagáis caso a esos consejos.
Mientras tanto, la plaga cada vez hacía más mella en la agroterracita.
Otra recomendación de páginas de internet: las cintas adhesivas con reclamo para bichos voladores. En estos casos, contrasté la información antes de ponerla en práctica. En los sitios más serios se advertía de que la cosa sirva para lo mismo que la botella amarilla (de hecho, las cintas recomendaban que fuesen también amarillas). Ni siquiera me compré las cintas.
Solución que sí funcionó: un producto químico especializado. Lo siento pero prefiero pasarme al lado oscuro de la química a que se me mueran todas las plantas. Recurro al insecticida JUVINAL, siguiendo recomendaciones de la señora de la tienda de plantas de mi barrio. Y funciona. No sólo elimina los bichitos voladores sino que elimina también sus huevos. Basta con pulverizarlo diluido en agua.

Aún así, la hierbabuena estuvo a punto de decir adiós. Pero ahora que parece que revive, os enseño una foto y otra del frasquito de insecticida.

miércoles, 23 de junio de 2010

Estado de las cosas

A día de hoy así están las plantitas. En la foto de arriba, los cebollinos a la izquierda que siguen a su ritmo (lento). En el centro ya despuntan las cayenas (guindillas) y a la derecha, el orégano (abundante en número pero raquítico en porte).
En la foto de abajo, en primer plano, el mirto, en segundo lugar la maceta en la que acaban de brotar aguacate y níspero (ver la otra entrada del día de hoy), más allá el granado y al fondo la hierbabuena.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Plantaciones variadas

Mientras las tomateras se hacen mayores en sus nuevas y amplias macetas,

Decido insistir con las especies menos afortunadas en ocasiones anteriores. Planto de nuevo menta (apenas progresan) y orégano (se están marchitando los brotes raquíticos). Esta vez los regaré menos. También planto cebollino de la versión 1.0 que tan mal resultado dio anteriormente.

jueves, 13 de mayo de 2010

La hierbabuena tras labores de saneamiento

Aprovechando que estamos en luna nueva, le he metido las tijeritas a las hojas inferiores de la hierbabuena para que continúe creciendo menos silvestremente. Sobre todo he eliminado brotes inferiores para clarear los tallos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Nuevas incorporaciones: tomillo, hierbabuena y albahaca

Esta vez he hecho trampa: en vez de plantar semillas y esperar, he comprado 3 plantas en la floristería del barrio. La de hierbabuena (la más grande) que vemos en la foto, y que desprende un olor estupendo (para hacer mojitos, je, je, je);
Una de albahaca (a la izquierda) y otra de Tomillo (derecha). Estas dos, un poquito más pequeñas. Consejo de la señora de la tienda: no regar mucho la albahaca e ir quitándole los brotes más pequeños y de los tallos inferiores a medida que salen para que cojan fuerza los tallos más altos. Le haré caso porque con la albaaca ya he tenido varios fracasos previos.